lunes, 8 de noviembre de 2010

PENSÁNDOLO BIEN...

Y ahora es de noche… mi hora favorita. Intento estudiar pero entre el zonda y el agotamiento mental de fin de año no logro retener dos ideas juntas. Paso del tango al reggae a ver si puedo activarme un poco. Estoy bastante fastidiada de casi todo pero si quiero lograr mis objetivos tengo que aguantar sin decir ni mu, sin mostrar ninguna debilidad. El diablito malcriado q acobacho en el alma se muere de risa y me sugiere una tras otra incoherencia que me resultan deliciosas. Por ahí soñar un rato no me viene mal.
La verdad es que soy bastante cobarde y el miedo me lleva y me esconde en un serie de rasgos, gestos, ademanes y atuendos que de tanto repetirlos se volvieron creíbles para los que  se conforman con lo que le dicen. Por mi parte quiero salir de mi misma, quiero animarme a tantas cosas y siento que se me pasa la vida titubeando. Lo mas irónico de todo es que le temo mas al éxito que al fracaso, al amor mas que a la soledad, al dinero mas que a la pobreza…
para el regocijo de la psicología moderna podría decir que me siento culpable vaya a saber de qué, es decir, me sobran los motivos pero llevo años en plan de procesarlos y dejarlos atrás. Otra de las respuestas que le busco me lleva a atacar un viejo lema que empecé a aplicar al salir de la adolescencia “volar bajo el alcance del radar”, o traducido al criollo “hacerse la boluda” “matarla para callada”. me dio y me da buenos resultados en algunos casos, por ejemplo en el estudio porque cuando profesores y compañeros se  dan cuenta de lo que soy capaz empiezan los primeros a exigir mucho y los segundos a aprovecharse. Situación que también viví con jefes cuando trabajé en ventas. Pero en algún momento esta actitud, actuación mejor dicho se trasladó a otros aspectos de mi vida. Evidentemente no lo supe controlar y ahora me veo ante la decisión de seguir siendo subestimada, donde hasta ahora estoy bastante cómoda o reemerger como un fénix de mi misma y gritar a los cuatro vientos todo lo que abarcan mis capacidades. Si me quedo donde estoy tengo la ventaja de culpar a las circunstancias vividas, la adopción, la dificultad de crecer siendo diferente, la mala junta, la calle, la pareja golpeadora, la falta de confianza de mis padres, las estrías, etc, etc, etc…
Ahora, si me decido a confrontarme a mi misma tengo que asumir que todas esas circunstancias me hicieron, y tengo que sublimarlo para que pase a ser parte positiva  de mi. Y el hecho de mostrarme involucra también dejar a la vista el flanco débil, ese que se asoma muy poquito, y que solo conocen mi hija y mis amigos mas íntimos, los indispensables. Ese lado que cambia la postura rígida por el abrazo, ese que llora con las películas, con todas. Ese lado soñador , blando y cálido dispuesto a dar amor incondicionalmente.
De a poco he cambiado algunas cosas, y algunos resultados han sido satisfactorios, otros me han salido totalmente al revés de lo que imaginaba, o han implicado pérdidas inesperadas. Por ahí busco consuelo tratando de convencerme de que quizás tenga ideas demasiado liberales o progres como se dice por ahí, y es cuando me dan ganas de escribir teorías locas acerca de la humanidad, la función de la familia, la atemporalidad de Freud, la legalización de la marihuana, la sexualidad recreativa y  reproductiva como situaciones diferentes, las utopías de un mundo sin dinero, la organización de funerales, la muerte, la iglesia, la educación sexual de los niños, el sistema educativo, el sistema penal, la masturbación, el patriarcado, la vocación… 
Ahora escribiendo esto me parece que debería dejar de divagar y empezar a darle forma a estas ideas. Capaz que me puedo concentrar en esto, escribirlo y quizás haya alguien a quien le sirva… que le sirva. QUE LE SIRVA… servir, palabrita jodida a la que llego después de  una página entera. Palabrita que me ha signado aciertos y errores pero que de tanto aparecer en mi vida por las buenas o por las malas me da la impresión que es lo que me toca. Servir  me llevó a un infierno y me sacó de otro. Primero por los destinatarios y después por el método. El infierno es servir al otro buscando su cielo, ¿¿¿el cielo será servir para sacar al otro de su infierno??? Servir de manera involuntaria. Largar las ideas consolidadas, explicadas y expresadas correctamente para que las agarre quien las necesite, por azar, aferrándose a las maravillas que nos dejan los medios de comunicación. Servir de manera voluntaria. La vocación de servicio. Eso lo voy armando con la profesión. Empatía, la base de la enfermería. Lograr que la empatía no me consuma. Que el sufrimiento ajeno no me canse, que no se me haga costumbre.
Terminando este recreo y con la cabeza mas aliviada por haber encontrado un par de respuestas me resumo lo pensado.


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